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En verano Navarra estalla en blanco y rojo. Llegan los Sanfermines y Pamplona se llena durante los primeros días de julio de una algarabía desbordada. En la Zona Media y en la Ribera comienzan también las fiestas patronales; Estella-Lizarra, Tafalla, Sangüesa y Tudela marcan la pauta de la alegría. La jota y las vacas bravas invaden las calles. Falces sorprende al visitante con el encierro del Pilón y Marcilla celebra el Concurso del Lanzamiento de Rabiosa.
En torno al medievo se celebran fiestas medievales en Olite y Estella-Lizarra. En julio Elizondo acoge el Baztandarren Biltzarra, la fiesta de los pueblos del valle de Baztan; toda una oportunidad para conocer las tradiciones de la zona. El 13 de julio, en la Piedra de San Martín, mojón fronterizo que separa el valle de Roncal de su colindante francés de Baretous, tiene lugar el Tributo de las Tres Vacas, una ancestral ceremonia en la que los ediles roncaleses reciben tres vacas de sus homólogos bearneses, por el aprovechamiento de los pastos y el agua de esta parte de la frontera durante 28 días al año. En agosto se celebra en Uharte Arakil el Artzai Eguna, el Artzai Eguna ó Día del Pastor, con un concurso de perros pastores y de queso Idiazábal.
Para quienes visitan Navarra en verano, el programa Cultur ofrece una cuidada selección de actividades en diferentes enclaves de interés artístico, natural y gastronómico. Además, el castillo de Olite se convierte en un marco inigualable para disfrutar del Festival de Teatro Clásico. La villa de Obanos deleita al visitante cada dos años con el Misterio de Obanos, Fiesta de Interés Turístico Nacional, que relata una leyenda medieval relacionada con el Camino de Santiago. Estella-Lizarra invita a disfrutar de su Semana de Música Antigua, y la localidad de Mendigorría recrea las costumbres de los romanos que habitaron la zona hace más de 2000 años en su Festival romano de Andelos.
El verano es tiempo para disfrutar de la naturaleza y de los largos días de sol, del clima agradable de los Pirineos, de sus pueblos y pequeños museos. Es época para saborear en una terraza los exquisitos pinchos que ofrecen los bares de Pamplona, para realizar paseos naturales por las sierras de Codés y Urbasa o recorrer alguno de los 35 senderos de Tierra Estella para descubrir la Navarra monumental y su historia.
A la mesa llegan los platos de la huerta de la Ribera. Muchas verduras y hortalizas hacen su presencia en la mesa navarra en época estival: la borraja, tomates, pepinos, calabacines, judías verdes y sobre todo, las pochas. También puede dejarse seducir por la gastronomía popular como el "zikiro-jate", una comida que se celebra en las cuevas de Zugarramurdi durante las fiestas populares de agosto y cuyo plato rey es el cordero a la estaca.Acceda a los últimos 4 boletines (primavera, verano, otoño e invierno)